12. El diafragma

5 12 2010

 

f5.6 a ISO 100

El diafragma es un mecanismo que, en las cámaras réflex, está situado en el objetivo. Además de dejar pasar más o menos luz, se utiliza para crear efectos de profundidad de campo. Un diafragma muy abierto (número f pequeño) implica una escasa profundidad de campo, mientras que uno muy cerrado (número f grande) implica todo lo contrario.

Con esta regla tan sencilla, pensé yo, solo tengo que conocer cada uno de los valores y sus efectos para saber cual va a ser mi elección. Lo cierto es que no fui mal encaminado hasta que me dijeron que no era lo único que influía en la profundidad de campo obtenida. Resulta que la distancia a la que se encuentre el motivo al que voy a enfocar y la lente que utilice también condicionan mi profundidad de campo. Cuanto más “tele” es la focal menos profundidad de campo y cuanto más “angular” más profundidad de campo, cuanto más abierto es el diafragma menos profundidad de campo y cuanto más cerrado más profundidad de campo, cuanto más cerca enfoquemos menos profundidad de campo y cuanto más lejos más profundidad de campo.

En realidad todo se resume al factor de ampliación. Mismo factor de ampliación, misma profundidad de campo, por eso, con un factor de ampliación de 1:1 dos lentes macro con distinta distancia focal, por ejemplo un 50mm y un 180mm, producen el mismo desenfoque del fondo. Esto es así porque, a pesar de que el 50mm, por definición, tiene menos profundidad de campo que el 180, el primero requiere que nos acerquemos más para obtener el mismo factor de ampliación que el segundo.

Pero ¿qué es exactamente eso de la profundidad de campo? Si buscamos una definición exacta y coherente con los términos fotográficos, podemos encontrar algo como “rango de distancias reproducidas en una fotografía donde la imagen es aceptablemente nítida comparada con el plano más nítido de la misma”. Resulta que cuando enfocamos con nuestra cámara a un punto concreto, solo en este punto aparecerá una imagen nítida. El resto de la escena (la que está por delante y por detrás de este punto) estará desenfocada, sin embargo, una porción de esta parte “no nítida” se verá “aceptablemente nítida”.

No solo llegamos hasta aquí, ahora resulta que la proporción de zona “no nítida” pero “aceptablemente nítida” que se extiende más allá del punto al que se ha enfocado al hacer una fotografía no se extiende en la misma proporción hacia delante que hacia atrás. Si dividimos la profundidad de campo en tres partes, una de ellas se extenderá por delante (hacia la cámara) y las otras dos lo harán por detrás (hacia el infinito). Esto tiene grandes implicaciones a la hora de decidir donde enfocamos.

¿Y quién decide lo que está y no está aceptablemente nítido? Parece que la cosa se va complicando por momentos. Imaginemos que envío una de mis fotografías a una revista para que la publiquen en una de sus páginas a un tamaño de unos 5cm en el lado mayor, por su puesto, me pagan por ello. Resulta que el director artístico de la revista ha quedado encantado con la imagen que le he enviado y decide que va a imprimir un poster de 60 cm de mi fotografía para regalarlo en el próximo número y, naturalmente, me pagará más aún por ello, por lo que me escribe para pedirme que le envíe el archivo a una mayor resolución. Cuando recibe la fotografía un mayor tamaño y la imprime, se da cuenta que la casa y el árbol situados en un plano medio de la escena y que parecían tan nítidos, ahora ya no lo están. Cabreado y desilusionado por mi falta de profesionalidad decide no usar la imagen (ya no me paga nada por ella).

La primera imagen era pequeña y todo parecía nítido. La segunda, a un mayor tamaño, deja mucho que desear. Que valoremos un punto de una imagen como nítido o no, no solo depende de quién observe la fotografía, sino del tamaño de ésta. Y vamos más lejos, la distancia a la que se observe la fotografía también influye a la hora de considerarlo. Demasiadas variables.

Parece que todo en la fotografía produce un “daño colateral” que no deja que las cosas sean fáciles. Así un diafragma de f11 produce más profundidad de campo en una focal de 15mm que en una de 200mm. Y un diafragma de f11 produce menos profundidad de campo si se enfoca a 20 centímetros que si se hace a 20 metros. Una profundidad de campo pequeña puede pasar desapercibida en una imagen de una web de 500 píxeles de largo pero no en una copia de 2 metros. Incluso para algunos de nosotros será más aceptable que para otros.

Un momento, ¿qué pasa con la cámara?, tengo una compacta con la que he disparado montones de fotografías a un diafragma de f2.8 obteniendo una profundidad de campo mayor que con mi réflex a f4.0. ¿Por qué mi compacta tiene más fácil que salga todo nítido? Pues es cierto, una compacta tiene un sensor mucho más pequeño que una réflex, ésta, a su vez, tiene un sensor más pequeño que una cámara de medio formato, y ésta lo tiene más pequeño que una placa de una cámara de gran formato. A mayor tamaño de sensor más habrá que cerrar el diafragma para obtener la misma profundidad de campo. Parece que hay tantas variables en juego que no me siento capaz ni de pensar.

¿Cómo influye todo esto en una toma nocturna de larga exposición?

En una toma nocturna de larga exposición, generalmente, la situación es de escasa luminosidad. Se puede pensar que, puesto que hay poca luz, para poder conseguir una exposición aceptable, se debe disparar con un diafragma abierto, es decir, una escasa profundidad de campo. Ante tales parámetros no hay más remedio que plantear diferentes posibilidades de ejecución:

Podemos pensar, A) No me importa tener poca profundidad de campo pues la imagen que estoy realizando no lo requiere, B) no quiero disparar a un diafragma tan abierto, hay que cambiarlo como sea, C) necesito la máxima profundidad de campo con estos parámetros.

Si tu caso es “A” (no me importa tener poca profundidad de campo), estás de enhorabuena, adelante con la toma. No todas las fotografías nocturnas requieren de una amplia profundidad de campo, pensad en un árbol aislado en el pico de una montaña a unos 60 metros de nosotros con una focal media. Si podemos pues adelante con ello, un diafragma más abierto hace más visibles los trazos de las estrellas del cielo, requiere de tiempos de exposición más cortos y facilita que podamos trabajar con sensibilidades más bajas.

Si tu caso es “B” (no quiero disparar a un diafragma tan abierto), la solución es obtener la misma exposición moviendo otros parámetros (tiempo de obturación, sensibilidad o una combinación de ambas). Por cada diafragma que cerremos, debemos aumentar el tiempo de exposición al doble o aumentar un paso la sensibilidad. Así, una foto realizada a f2.8, 6 minutos a ISO 100, se puede hacer (obteniendo la misma exposición) a f5.6, 12 minutos a ISO 200. De f2.8 a f5.6 perdemos 2 EV, de 6 minutos a 12 minutos ganamos 1EV y de ISO 100 a 200 ganamos el otro EV. ¿Todos os sabéis la escala de diafragmas enteros? Para aplicar las reciprocidades es necesario conocer cómo funcionan los pasos de luz. Un EV más, implica el doble de luz y un EV menos, la mitad. Cuando hablamos en diafragmas, movernos hacia delante o hacia atrás en la escala implica más o menos luz (el doble o la mitad). Así por ejemplo, un f2.8 genera una imagen con el doble de luz que un f4 (siempre que el resto de variables permanezcan fijas). He aquí un retazo de la escala de diafragmas:

f1.4 – f2 – f2.8 – f4 – f5.6 – f8 – f11 – f16 – f22 – f32

Si tu caso en “C” (necesito la máxima profundidad de campo con estos parámetros), la clave está en “dónde poner el enfoque de la cámara”. Aquí es donde empiezan los grandes dilemas de la humanidad. ¿Dónde enfoco? La profundidad de campo se extiende hacia delante y hacia atrás del punto de enfoque, pero no en la misma proporción, como ya habíamos dicho. Siempre saldrá una mayor superficie aceptablemente nítida hacia atrás que hacia delante, concretamente, dos tercios con respecto al tercio restante que se extiende en dirección a nuestra cámara. Llegados a este punto, yo siempre me planteo tres cosas:

Primero, si el motivo que estoy fotografiando está muy definido en mi encuadre (un árbol, una casa, un barco), enfoco al motivo. Al final, es lo único que va a salir realmente nítido y un enfoque en otro punto puede ser contraproducente. Cuando realizamos un retrato enfocamos a los ojos, no nos paramos a pensar cuál es la distancia hiperfocal y todas esas cosas. Pues bien, si estamos haciendo la foto de un árbol, enfocamos al árbol.

El motivo de la foto era evidente. El enfoque se realizó sobre el barco.

Segundo, si no hay un claro motivo principal, es decir, todo forma parte de un paisaje, entonces debo enfocar más cerca que lejos. Esto es así porque la mayoría de mi profundidad de campo estará detrás del motivo enfocado, solo un tercio se extenderá hacia mí.

Tercero, es más razonable ver una foto con un término lejano algo desenfocado que un primer término fuera de foco, por lo que suelo enfocar más cerca aún. Imaginad un paisaje costero con unas rocas en primer término y el agua rompiendo en ellas y unas montañas a lo lejos en el horizonte. Si las montañas salen nítidas pero las rocas están ligeramente fuera de foco, la fotografía resultará un tanto rara. Pero si lo que está ligeramente desenfocado son las montañas, el observador no lo notará tanto, digamos que estamos más acostumbrados a ver borroso lo que está lejos.

La flecha roja indica el punto donde se enfocó. f13 a ISO 100, 30 segundos.

La vida del fotógrafo no es fácil, siempre tiene que estar tomando decisiones y, algunas veces, esto implica el manejo de muchas variables. Elegir la mejor combinación forma parte de nuestra labor. Un diafragma muy utilizado en muchas de mis fotografías de paisaje nocturno en las que requiero de una extensa profundidad de campo es f5.6 con una lente de 17mm en una cámara full frame, y una distancia de enfoque aproximada con estos mismos parámetros es de unos 3 ó 4 metros, no obstante, no hay reglas ni fórmulas matemáticas exactas que nos ayuden a tomar decisiones acertadas. El sentido común y la experiencia de haber realizado muchas fotografías fallidas nos ayudarán mucho más que las conocidísimas tablas de hiperfocales (de las que hablaremos en la próxima entrada).

¡Sigamos pues practicando y disfrutando de la fotografía nocturna, haciendo muchas fotos desenfocadas y malas para seguir aprendiendo!





Rosa Isabel Vázquez y Hoselito galardonados en los premios Lux 2010

10 11 2010
Lux oro 2010

En imagenat::espacio fotográfico:: estamos de enhorabuena. Rosa Isabel Vázquez y Hoselito han sido galardonados en los premios nacionales de fotografía profesional con los tres premios Lux (Oro, Plata y Bronce) de la categoría de Paisaje y Naturaleza en esta edición 2010. Una cuarta obra ha sido finalista en la misma categoría.

Lux plata 2010

Estos prestigiosos galardones, organizados por la AFP (Asociación de Fotógrafos Profesionales de España), reconocen los mejores trabajos de los fotógrafos profesionales del país. Este año se han batido records en cuanto a participación.

Lux bronce 2010

Podéis encontrar más información en la página web y en el blog de la asociación.

Finalista Lux 2010




Rosa Isabel Vázquez colabora como fotógrafa invitada en el libro “Foto a foto” de Javier Sánchez.

8 11 2010
El primer libro de la colección FotoRuta

Javier Sánchez acaba de publicar un muy interesante curso de fotografía, en el que además de desvelar su técnica fotográfica a lo largo de más de 200 fotografías, guía al lector a través de imágenes de Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla-León y Extremadura.

Se trata del primer ejemplar de una colección llamada “Foto a foto”, que irá desarrollando cursos de fotografía escritos por diferentes autores, centrados en diferentes zonas geográficas de España.

En cada uno de los capítulos de la guía (10 en total) se ha invitado a un reconocido fotógrafo a participar con una foto para enriquecer con otros estilos y técnicas este novedoso manual de fotografía. Entre ellos se encuentra Rosa Isabel Vázquez, que colabora con una fotografía de paisaje en la que comenta los detalles de su realización.

En la galería de imágenes que cierra cada capítulo, el autor rebasa las fronteras de nuestra geografía para mostrar imágenes de otros lugares del mundo. El prólogo es de Tino Soriano, que además está preparando la segunda entrega de esta interesante colección.

Si queréis ver más información, podéis entrar en FotoRuta.





Rosa Isabel Vázquez obtiene el segundo premio en el concurso internacional The Julia Margaret Cameron Award

2 08 2010

© Rosa Isabel Vázquez

Hoy estamos de enhorabuena porque Rosa Isabel Vázquez, mi compañera (en todos los aspectos), ha sido galardonada con el segundo premio en la categoría profesional de paisaje en el concurso internacional The Julia Margaret Cameron Award del Worldwide Photography Gala Awards (Reino Unido 2010). Un total de 4056 imágenes de 711 fotógrafas de 45 países han participado.

Felicidades Rosa!!!





¡Nace aulaimagenat!

1 06 2010

web de aulaimagenat

Estamos muy contentos por el nacimiento de aulaimagenat, un nuevo concepto de escuela de fotografía. En esta web podrás encontrar, de forma sencilla e intuitiva, toda la información actualizada sobre la oferta formativa de la escuela en la que imarto algunos de los cursos, con galerías de imágenes de ediciones ya realizadas, noticias, enlaces interesantes y muchas cosas más.

Estamos preparando muchas sorpresas. Os mantendremos informados!





11. La elección de la sensibilidad

9 02 2010

ISO 800

Después de analizar la gran mayoría de situaciones lumínicas que nos podemos encontrar cuando salgamos a realizar fotografías nocturnas de larga exposición, y ahora que somos conscientes de la importancia de anticiparnos a las condiciones del ambiente, entramos en técnica para abarcar cada uno de los parámetros importantes que debemos controlar para obtener una fotografía de máxima calidad.

Vamos a empezar hablando de la sensibilidad, el valor ISO. Ahora que estamos en el universo digital, ya no es necesario cambiar nuestro carrete para poder disparar a diferentes sensibilidades, con el simple hecho de modificar este parámetro en nuestra cámara cambiaremos el supuesto comportamiento de nuestro captador a la luz. A mayor sensibilidad (mayor número ISO) menos tiempo será necesario para realizar nuestra exposición fotográfica, podemos afirmar que si tardamos 5 minutos en exponer correctamente una fotografía con un valor ISO de 100, necesitaremos 2 minutos y medio para hacerlo a ISO 200 (siempre que hablemos de captadores digitales puesto que no tienen el llamado fallo de la reciprocidad).

El efecto negativo de aumentar la sensibilidad de nuestra cámara es un mayor ruido en la fotografía. Los avances tecnológicos están realizando pasos agigantados para minimizar este problema y así, muchas de las cámaras que encontramos hoy en el mercado tienen unos niveles de ruido a valores ISO elevados que dejan con la boca abierta a los que hace tiempo que no renuevan su equipo.

Hasta hace un tiempo, la mayoría de fotógrafos prefería disparar a sensibilidades bajas para minimizar el ruido y conseguir exposiciones más largas en las que obtener bonitos trazos de estrellas. La tendencia hoy en día es más variable pues el ruido no preocupa tanto a los fotógrafos que poseen cámaras de última generación. Por tanto, creo que es una decisión más personal de cada uno y que debe ir en función del efecto fotográfico que desee obtener, así una noche estrellada, en ocasiones es más bonita cuando las estrellas se exponen como puntos luminosos en lugar de trazos, unas nubes en movimiento pueden desaparecer en una exposición larga mientras que en una de un par de minutos pueden crear efectos muy llamativos.

Por tanto, el valor ISO lo podemos emplear para reducir los tiempos de exposición si es lo que nos interesa, siendo conscientes del ruido que vamos a generar. Y ya que hablamos del ruido generado por el aumento de la sensibilidad, no debemos obviar el ruido generado por las exposiciones largas. Aunque son dos ruidos diferentes, debemos saber como se comporta nuestra cámara en cada uno de ellos.

ISO 100

ISO 400

El ruido provocado por el aumento de la sensibilidad viene determinado por la amplificación de la información que el captador de nuestra cámara ha recogido. Se puede decir que, al contrario que la película, el captador está fabricado para responder a un solo valor ISO. Para conseguir una imagen con una menor exposición a la luz (mayor ISO) la cámara amplifica la señal recibida. Si grabamos con un micrófono a una persona hablando, debemos ajustar la señal que queremos de entrada. Si grabamos con una señal muy baja, después, al reproducirlo, nos veremos obligados a subir el volumen y podremos escuchar un mayor ruido de fondo. Sin embargo, si ajustamos una buena señal de entrada, después no será necesario subir el volumen y tendremos un menor ruido de fondo. La cámara hace eso mismo, si la señal de luz es menor a la adecuada, tendrá que “subir el volumen” subiendo también los niveles de ruido.

El ruido provocado por las exposiciones largas viene determinado por el calentamiento que se produce en el captador al estar en funcionamiento tanto tiempo. Este ruido viene determinado por una serie de factores muy variables como la temperatura del ambiente, el modelo de cámara, la humedad, etc.

Ambos ruidos no son comparables pues son muy variables de un modelo de cámara a otro por lo que no se puede hacer una regla por la cual a partir de un cierto valor de tiempo de exposición sea más aconsejable subir la sensibilidad, aunque se ha hablado mucho acerca de esto de una manera poco fiable. Lo mejor es conocer nuestro propio equipo y valorar lo que queremos conseguir sabiendo las limitaciones.

Los fabricantes, conscientes de la problemática del ruido, han incluido en casi la totalidad de modelos de cámaras reflex digitales la opción de reducción de ruido tanto para las altas sensibilidades como para las exposiciones prolongadas. En el caso de la reducción a altas sensibilidades, nuestra cámara tendrá un funcionamiento más lento en las ráfagas, en el caso de la reducción para exposiciones prolongadas, lo que hace la cámara, una vez terminada la foto, es realizar un “simulacro de foto” similar a la que acabamos de realizar para analizar el ruido y después eliminarlo en la medida de lo posible, por eso la cámara permanece procesando el ruido durante un tiempo que en la mayoría de los casos es igual (depende del modelo de cámara) al que hemos tardado en hacer la foto. Muchos modelos permiten enfocar e incluso disparar otra foto mientras el ruido se está procesando.

Un buen consejo para elegir el ISO a la hora de realizar una fotografía nocturna es valorar diferentes parámetros:

-¿Qué efecto quiero en el cielo (estrellas, nubes o lo que sea) y cuánto tiempo de exposición requiere?

-¿A partir de qué valor ISO mi cámara empieza a tener un ruido lamentable y hasta que valor aceptable?

-¿Prefiero disparar más fotos o menos en una noche?

-¿Merece la pena estar media hora exponiendo a ISO 100 con la cámara en lugar de 7 minutos y medio a ISO 400?

Podríamos formular muchísimas más preguntas y creo que no está demás que lo penséis cada vez que vayáis a disparar vuestra cámara. A veces me gustan trazos de estrellas más cortos, a veces los prefiero largos, a veces las nubes quedan más espectaculares con tiempos de exposición cortos. Creo que cada caso es diferente y cada vez tendremos más margen a la hora de elegir gracias a los avances tecnológicos de





10. El uso del flash en la fotografía nocturna de larga exposición.

26 12 2009

Uso combinado de luz ambiente, flash y alguna linterna

Hablando de situaciones lumínicas llegamos a la conclusión de que debemos anticiparnos a la luz que nos vamos a encontrar para evitar sorpresas y ser capaces de adaptarnos. Está claro que tanto la Luna como la presencia de la contaminación de la luz de la ciudad o de cualquier zona urbana condicionan en mucha medida las capacidades de nuestra toma. Así, un día de luna llena podremos obtener amplias zonas iluminadas y una contaminación lumínica a nuestro favor puede llegar a iluminar un caserío, una fábrica o incluso una montaña de forma muy natural.

Pero ¿qué ocurre cuando no disponemos de una fuente de luz en el ambiente?, ¿qué podemos hacer un día de luna nueva en una zona limpia de contaminación lumínica en un lugar alejado de la ciudad?. Si no hay luz no hay foto, eso está claro, al final es nuestra materia prima y sin ella no tenemos nada que hacer. Si no hay luz, la tendremos que poner nosotros y es aquí donde el flash (de estudio o de mano) entraría a jugar un papel principal. Pero ¿solo debemos usar el flash cuando no hay luz?

Ya hemos hablado del flash en la entrada en la que fotografiábamos una escena de noche cerrada y retratábamos a la luna y si os acordáis, el requisito para hacer uso de esta herramienta es que seamos capaces de iluminar la zona que queremos fotografiar. Resulta obvio entonces que hacer una fotografía de una zona costera de varios cientos de metros es una experiencia totalmente suicida (quizá podríamos contratar a un los vecinos del pueblo para que cada uno de ellos, con una unidad de flash, fuera iluminando una zona concreta pero creo que el coste y la dificultad de coordinar a tanta gente no sería razonable). Por tanto, lo ideal es buscar algo que seamos capaces de pintar.

Lo cierto es que hay innumerables situaciones en las que, se me ocurre, el uso del flash sería una bonita manera de resolver una fotografía, pero también se me ocurren muchas otras por las que se podría estropear. Vamos a ver algunas situaciones en las que yo hago uso del flash:

Un día de luna nueva y un árbol en un lugar alejado de las luces de la ciudad sería una situación clara del uso del flash (porque no hay más luz). El cielo y las estrellas estarían iluminados por las condiciones del ambiente y el árbol sería iluminado por mi unidad de flash. En este caso, yo puedo elegir cómo quiero que quede el cielo en mi foto (dando más o menos exposición a mi toma fotográfica) y como quiero que quede el árbol (la luz que lo ilumina es totalmente controlable por mí tanto en intensidad como en calidad, mi unidad de flash).

Otro día voy al mismo sitio pero con algo de luna. Si intento utilizar la luz de la luna para iluminar mi árbol, vamos a suponer que llego a los siguientes parámetros: 18 minutos a f5 e ISO 100. Entonces saco la foto y veo un cielo muy sobreexpuesto que le quita toda la magia a la fotografía. Acto seguido decido basarme en la exposición del cielo para dejarlo más oscuro y nocturno y obtengo los siguientes parámetros: 5 minutos a f5 e ISO 100. Saco mi fotografía y obtengo un cielo espectacular pero mi árbol es una mera silueta oscura sin apenas detalle. Quizá se pueda pensar que el uso de un filtro degradado de 2 pasos dejaría mi fotografía estupendamente pero al colocarlo observo una copa de árbol oscura sobre un tronco claro por lo que descarto esta opción automáticamente. Parece que tenemos un problema: El cielo esta dos pasos de luz por encima del árbol (para la foto que yo quiero). Fácil solución. Expongo para el cielo e ilumino esos dos pasos de luz que me faltan en el árbol con la ayuda de mi flamante unidad de flash.

Mientras mi cámara expone esos 5 minutos, y después de haber iluminado con mi flash al árbol desde varios puntos, algo me dice que incluir la media luna en mi encuadre aumentaría el atractivo de mi fotografía. Coloco el trípode en una posición en la que árbol, luna y cielo se conjugan a mi favor y ahora pienso en la manera de abordar técnicamente esta situación (repaso de la entrada “Disparar el flash para sacar la luna”). Por un lado, se que no puedo hacer una exposición muy larga porque la luna se mueve muy rápido, digamos que estoy disparando con un angular medio y sé que no debo pasar del minuto de exposición. Durante ese minuto debo iluminar mi árbol con mi unidad de flash. ¡Foto resuelta!

Supongamos que llego otro día al mismo lugar y tengo una luna que ilumina lo suficiente como para realizar la foto sin necesidad de sacar mi flash, pero al realizar la fotografía obtengo una imagen bastante sosa y con una sensación prácticamente diurna. Ahora tenemos la oportunidad de oscurecer el cielo mediante los parámetros en la cámara y compensar esta subexposición en el árbol iluminándolo con nuestro flash.

También podemos destacar ciertos elementos iluminándolos de manera selectiva. Como podemos ver, el flash es una herramienta de lo más útil que hay en fotografía, y no es para menos. Utilizamos la luz como materia prima, ¿qué mejor que tener un generador de materia prima en nuestras manos?

Pero, ¿cómo calculo la potencia?, ¿cómo puedo evitar ese destello blanco horroroso en la foto que delata el uso de mi flash?, ¿cómo puedo iluminar un elemento que se encuentra a 100 metros?. Todas estas preguntas se contestarán a su debido tiempo pero os adelanto que prácticamente todo se puede hacer. El flash lo controla el fotógrafo y por tanto, como fotógrafos que somos, podemos tomar decisiones sobre la intensidad, la dirección, la calidad e incluso la temperatura y el color de la luz. Este control siempre ha formado parte de la elaboración de la fotografía cuando trabajamos en un plató, ahora que estamos en un paraje por la noche es momento de poner a prueba nuestras dotes lumínicas del uso del flash y combinarlas con nuestras capacidades para controlar la cantidad de luz ambiente que queremos.

Seremos auténticos maestros de la luz si comprendemos como se comporta y aprendemos a controlarla y adaptarla a nuestras necesidades.