5. Incluir a la luna en el encuadre. Esperando la “hora mágica”.

6 12 2009
¿Qué nos ofrece el plenilunio para que queramos salir a hacer fotos? En primer lugar nos da mayor potencia de luz por lo que los tiempos de exposición se acortan. También ofrece una mayor cobertura por lo que podemos llegar a fotografiar un paisaje donde todos los elementos de la escena tengan una iluminación similar. Por otro lado, también nos regala la posibilidad de incluirla en nuestro encuadre para tener un cielo mucho más atractivo. Veamos las diferentes situaciones:

La luna es una fuente de luz potente y desde el momento en el que comparte fotograma con el paisaje se convierte en un fósforo encendiéndose y sobrepasando el rango de luces soportable para una fotografía. La luna, casi en la totalidad de las tomas, supone un lunar que revienta nuestro histograma hacia la derecha. No solo se quema ella si no que arrasa con lo que hay a su alrededor a cuando aumentamos la exposición para sacar detalle al resto de la escena. Por eso a medida que va entrando la noche, cada vez se va haciendo más difícil incluirla en el encuadre.

No obstante, en la mayoría de las ocasiones, tenemos la suerte de gozar de una salida de luna llena poco antes, durante o poco después del atardecer. Esto supone que se nos puede dar el caso de fotografiar a la luna cuando el cielo aún no se ha oscurecido por la llegada de la noche. Esta oportunidad a duras penas llega a los 5 ó 10 minutos pero es una escena mágica que no debemos desaprovechar. Con la puesta de la luna, también se puede dar una situación similar si coincide con el amanecer, solo que la luz se va encendiendo en lugar de apagando a medida que pasa el tiempo.

Debemos por tanto ser rápidos y estar preparados. Veamos la siguiente fotografía y analicemos los datos de la toma.

Una cala de Almería

La fotografía está disparada a las 20.15 horas en mayo. A esa hora el sol se había puesto y la luna hacía unos minutos que había salido por el horizonte. La “hora azul” u “hora mágica” estaba presente pero en su última fase, había luz en el cielo, aún se podía ver con relativa claridad pero a duras penas faltaban 10 minutos para que el cielo se tornara oscuro.

TIEMPO DE EXPOSICIÓN: Decidí no hacer una exposición muy larga para evitar el trazo del movimiento de la luna (se mueve más rápido de lo que parece) por lo que realicé una exposición de 30 segundos.

VALOR ISO: Por norma general procuro disparar a sensibilidades bajas para obtener mayor calidad en la toma y menor ruido. En este caso opte por disparar a iso 100 que es el valor en el cual la cámara saca un menor nivel de ruido.

Aquí hago una anotación:

Existe una teoría poco contrastada que establece que a un determinado tiempo de exposición es más aconsejable (en términos de calidad) subir la sensibilidad en lugar de seguir aumentándolo. Personalmente pienso que cada máquina fotográfica responde al ruido en las sensibilidades de una manera distinta a las demás, hoy en día hay cámaras de fotos que ofrecen una calidad sorprendente a sensibilidades elevadas pero estas mismas máquinas también ofrecen niveles de ruido muy bajos a tiempos de exposición prolongados. El ruido de las exposiciones largas está provocado por el calentamiento del sensor mientras que el de las sensibilidades se produce por el sistema de procesamiento de la imagen que hace la cámara. La reducción de ruido para exposiciones largas que tienen casi todas las cámaraas reflex digitales hoy en día, funciona mediante un software interno y por tanto es diferente en cada modelo y marca. Esta es quizá la principal razón por la que cada cámara se comporta de manera diferente pues su manera de procesar la información del sensor para producir la imagen es diferente.

DIAFRAGMA: Abrí el diafragma tanto como me fue posible con los valores antes mencionados. El fotómetro de nuestra cámara, en estas situaciones de luz escasa, suele dejar las tomas ligeramente sub-expuestas por lo que sobrexpuse en 1 diafragma y medio el resultado de una medición puntual en la zona rocosa del centro en la parte que más se asemejaba bajo mi punto de vista a un gris medio. El cálculo se resolvió con una toma a f7,1 que no hizo falta corregir.

FOCO: La focal utilizada fue de 13 mm con una cámara con factor de multiplicación de 1,6 (una canon 20d) por lo que se puso el foco bastante cerca con el fin de maximizar la profundidad de campo, aproximadamente a unos 3 metros (a la altura de la línea de algas verdes más cercana de la roca de en medio). En próximas entradas hablaremos de las tablas de hiperfocales y de cuando se deben usar.

OTROS DATOS: Añadí un filtro degradado de cristal de tres diafragmas de diferencia en la zona oscura para igualar en la medida de lo posible la luz del cielo. En la mayoría de mis fotografías nocturnas realizadas con cielo con luz de luna suelo utilizar el degradado neutro.

Diez minutos más tarde, la fotografía hubiera sido imposible de realizar. El cielo se oscureció y hubiera necesitado un tiempo de exposición muy superior a los 30 segundos (aún en el caso de disparar a un diafragma muy abierto) por lo que la luna hubiera quedado alargada, deformada y muy sobreexpuesta en relación al resto de la escena.


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