9. El uso de la contaminación lumínica

7 12 2009

Cuando hablamos de fotografía nocturna muchas veces oímos que hay que alejarse de las luces de la ciudad y buscar lugares donde escasee la contaminación lumínica. A veces esto se convierte en algo muy difícil. Actualmente resido en Madrid y me resulta complicado encontrar un sitio donde el cielo no tenga ese tono rojizo característico de la contaminación. En ciudades más pequeñas es más fácil encontrar lugares limpios y en lugares como la Isla de la Palma tienen una legislación que limita la luz, y no es para menos, allí hay una gran concentración de telescopios astronómicos.

No obstante, algunas veces podemos sorprendernos de los resultados obtenidos en imágenes en zonas donde es inevitable esta luz residual, es más, muchas veces, es esta luz la protagonista de nuestra fotografía.

La vieja cerámica abandonada recibe luz parásita todas las noches

En una ocasión, unos amigos y yo llegamos a una vieja casa abandonada en un lugar aislado. La cara posterior de esta casa estaba iluminada muy tenuemente por la contaminación que venía de un núcleo de población situado a unos dos kilómetros. La otra cara de la casa estaba completamente oscura. Un día de luna nueva nos encontramos con una curiosa situación. Por un lado, teníamos la casa iluminada por las luces parásitas y por el otro teníamos una cantidad considerable de estrellas en el cielo (fruto de un día sin luna).

El resultado fue una fotografía con una iluminación uniforme y cálida y un cielo estrellado. Naturalmente, tuvimos que corregir la dominante amarillenta con el uso del balance de blancos de nuestra cámara pero no tuvimos que sacar el flash y los resultados son de lo más predecible y controlable.

La luz parásita iluminó la masía

Podemos encontrar multitud de lugares que gozan de estas características y la facilidad con la que obtenemos imágenes de gran calidad es sorprendente. Merece la pena que os deis una vuelta por los alrededores de el extrarradio de vuestra población, es fácil encontrar un árbol, una masía abandonada o incluso zonas industriales muy interesantes y podéis hacer fotos cualquier día independientemente de la fase lunar.





4. Fotografiar en función de las condiciones lumínicas del ambiente

6 12 2009

Fotografía realizada durante un eclipse lunar

La noche es cambiante, empieza con un color y termina con otro, es mágica cuando hay luna llena y estrellada cuando la luna es nueva, se tiñe de rojo cerca de las ciudades y se hace imprevisible cuando hay nubes. Ante tales variaciones debemos adaptarnos y anticiparnos tanto como nos sea posible. Vamos a hacer un recorrido por las situaciones más comunes que nos vamos a encontrar en nuestras salidas nocturnas. Cada situación significa una forma de actuar.

La importancia de las fases lunares

Un buen viajero acostumbra a mirar la predicción del tiempo con el fin de ir preparado con el vestuario apropiado. Del mismo modo un fotógrafo espacioscuro necesita anticipar la calidad y cantidad de luz con la que se va a encontrar en sus salidas. Tener un calendario de las fases lunares le va a ser de mucha utilidad. Un breve repaso sobre astronomía.

Cada 29 días aproximadamente el final de un ciclo lunar da paso al siguiente. Las diferentes fases lunares ocurren por el movimiento que hace la luna con respecto a la Tierra y no por la sombra de ésta sobre el satélite (esto ocurre cuando hay un eclipse). Desde la Tierra vemos siempre la misma cara de la Luna solo que en función de la posición de su recorrido alrededor de nosotros la veremos más o menos iluminada. Estas diferentes fases lunares van a dar más o menos luz a la noche, así las noches de luna llena podremos pasear por el campo sin necesidad de encender una linterna mientras que las de luna nueva caminaremos en una casi completa oscuridad.

En función, por tanto, de estas fases lunares estaremos obligados a fotografiar de una manera determinada o de otra. Vamos a analizar las dos situaciones más opuestas para luego entrar en las situaciones intermedias y excepcionales. Saber no solo abordar, sino anticipar la situación lumínica que nos vamos a encontrar en función del calendario lunar, es de vital importancia para obtener éxito en nuestras salidas.

La contaminación lumínica

A pesar de alejarnos de las ciudades muchas veces nos encontramos con una fuerte contaminación lumínica que impregna el cielo de un tono anaranjado que no suele ser demasiado atractivo. No obstante, hay un tipo de contaminación que puede resultar beneficiosa. Existe una vieja cerámica en ruinas alejada de los núcleos urbanos y que se ha convertido en un clásico entre los aficionados a la fotografía nocturna por la facilidad de resultados predecibles. A unos 300 metros de la chimenea torcida hay un almacén con una enorme farola que permanece encendida toda la noche. La luz de esta farola no parece ser capaz de iluminar a la chimenea pero en exposiciones de varios minutos el efecto es parecido al de la iluminación de la luna llena. No se trata de una luz directa sino más bien residual. Es frecuente encontrar casas en ruinas iluminadas de la misma forma.








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